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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Noviembre2017/Miscelánea. EL SOL SE PONE TRAS LAS FAROLAS

OCASO EN LA CIUDAD
(¡Qué bien he hecho de venirme del pueblo!)
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Como todos los días, esta vez era la tercera que sacaba al chucho a pasear. Todos los días la misma rutina, sin embargo, el perro, no parecía cansarse nunca. Ahora, sobre las cinco y pico de la tarde, el momento era precioso. Apenas salía a las afueras de la ciudad tenía amplias explanadas de terreno rústico, de campo abierto… donde el animal hacia sus necesidades sin tener que recoger los excrementos. Pero además, a Benito, el dueño del chucho, le encantaba estos momentos en que el sol se ponía por las muelas de la margen derecha de río Turia.  La puesta de sol era preciosa y cada día diferente. Como Benito era un romántico empedernido a menudo quedaba ensimismado por el espectáculo y perdía al perro de vista. Pero, ¿cómo encontrar al perro tras la puesta de sol? Nuestro paseante, hasta en esto tenía suerte y, por ello, agradecía a la Alcaldesa que hubiera puesto farolas en aquel campo. Era un yermo lleno de aliagas, asensios, arnachos y otras diversas plantas silvestres que crecían sobre suelos calizos y pobres. No gozaba sin embargo, la ciudad, de tanta luz y de tantas hermosas farolas como este espacio desierto del Polígono Sur de la Ciudad. Dejar el campo y volver a las avenidas de la Ciudad de los Amantes era todo un reto. Aquella luz potente daba seguridad. Mas, luego que entrabas en la ciudad, todo se hacía oscuridad y temor. Al atardecer recordaba Benito, o soñaba, como cuando era pequeño el sol se ponía tras las bardera del corral y el pueblo se hacía por momentos oscuro quedando, solamente, la luz de los fuegos de los hogares. Benito, entonces, se apresuraba a encender el candil o el carburo si acaso tenía que ir a la cuadra a abiar a los machos. Borró, tras un ladrido de su can, aquellos recuerdos de su mente y se felicitó. De repente sintió una gran satisfacción. ¡Qué bien he hecho de venirme del pueblo! La ciudad ya es otra cosa. Aquí hasta en los campos hay farolas. ¡Gracias señora Alcaldesa! Se ve que piensa usted en todos (incluidos los perros).
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