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viernes, 3 de junio de 2016

Junio2016/Miscelánea. EN EL NOMBRE DEL JEFE DEL ESTADO (DON FELIPE VI)

-VI-
El gusto por las cosas bien hechas lo ponía de manifiesto cada día el albarquero de Concud. Juan Pedro tenía un oficio, hoy diríamos que humilde pero, en el que él, siempre puso en esa tarea artesana todo su empeño. El cliente solo tenía que poner la medida de la huella plantar en una marca del suelo, luego, con una maestría de muchos años de oficio confeccionaba al calzado. Otras veces las albarcas precisaban un remiendo: “ponerles caras nuevas” o en otras ocasiones “taloneras” o “echarles una suelas”. Una vez terminada la faena era el momento de repasarla, de mirar posibles fallos y de, al final, probarse el calcero el cliente.
Cada oficio, cada actividad que realizamos en la vida (todas igual de dignas), precisan de nuestra dedicación para que el producto final sea óptimo.
Por el contrario, el trabajo hecho con desgana y descuido llama la atención y concita la crítica.
 Todas las mañanas, en la cafetería donde tomo el café, hay una “competición” no reglada por ver quién encuentra primero el gazapo del Diario de Teruel. A este diario del “copiar y pegar” habría que darle un premio al “fomento de la lectura” pues, hasta los menos avezados a la práctica lectora se disputan el “Diario” sólo por el gusto de advertir el error. Muchas veces de bulto.
Mucho gasto, mucho papel y pobres resultados….