La Iglesia de San Martín de Tours en Frómista (Palencia), construida alrededor del año 1066 por iniciativa de la reina Doña Mayor, es considerada uno de los hitos más puros y armoniosos del románico español. Ubicada en pleno Camino de Santiago, su estructura destaca por la perfección de sus proporciones y su estrecha relación estilística con la Catedral de Jaca. Presenta una planta basilical de tres naves separadas por pilares cruciformes, con un crucero que no sobresale y una cabecera de tres ábsides semicirculares. Resaltan sus dos torres cilíndricas en la fachada de poniente, un cimborrio octogonal sobre el crucero y más de 300 canecillos decorados con figuras de animales y seres fantásticos. Es famosa por sus 50 capiteles interiores con temas bíblicos (como Adán y Eva), fábulas (el cuervo y la zorra) y motivos vegetales. También destaca el taqueado jaqués, una moldura de tacos que recorre los muros. Su apariencia actual es fruto de una profunda restauración dirigida por el arquitecto Aníbal Álvarez entre 1895 y 1904. Siguiendo criterios similares a los de Viollet-le-Duc, Álvarez eliminó añadidos posteriores para devolver al templo su "pureza" original, lo que lo convirtió en un modelo idealizado de la arquitectura románica.
