Antonio Portell y González fue un pintor y escultor español activo entre finales del siglo XIX y principios del XX, reconocido por su enfoque en el arte sacro y conmemorativo. Su participación en la Exposición Retrospectiva de Arte de 1908 en Zaragoza no fue aislada, sino que formó parte de una trayectoria ligada a los grandes certámenes de la época. Se distinguió por crear piezas de gran carga emocional y religiosa. Su obra "El Calvario", exhibida en Zaragoza, es un ejemplo de la estética realista y solemne que dominaba los encargos eclesiásticos de aquel periodo. Al igual que otros artistas de su generación, Portell utilizaba las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y certámenes regionales (como el de la Exposición Hispano-Francesa de 1908) para dar visibilidad a su trabajo ante la burguesía y las instituciones religiosas. Muchas de sus obras fueron concebidas para iglesias o colecciones privadas. En el caso de la exposición de 1908, su inclusión en la sección de "Arte Retrospectivo" sugiere que su obra ya era valorada como una pieza de mérito técnico y respeto a la tradición pictórica española. Se le asocia con un estilo académico, donde la precisión en el dibujo y el uso de claroscuros eran fundamentales para resaltar la dramaticidad de escenas bíblicas o históricas. Aunque su nombre no alcanzó la fama internacional de contemporáneos como Sorolla o Gaudí, Portell representa al artista profesional de la época, cuya obra es fundamental para entender el patrimonio artístico local y la decoración de espacios litúrgicos en España durante el cambio de siglo.

