LOS POZOS DE CAUDÉ
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Los Pozos de Caudé, situados técnicamente en el término municipal de Concud (ahora barrio de Teruel) y próximos a una antigua venta, son una fosa común de la Guerra Civil Española, uno de los mayores conjuntos de enterramientos del conflicto. Entre 1936 y 1937, fuerzas sublevadas utilizaron el pozo artesiano de una antigua venta (84-87m de profundidad) para arrojar a más de 1.000 víctimas, convirtiéndolo en un lugar de memoria.
En la zona se encuentran tres monumentos erigidos a finales de los años 70 y posteriores por iniciativa de la UGT, CNT y con apoyo, el último, de la DGA. El monumento de la UGT lleva una inscripción que reza: «Aquí yacen 1005 fusilados en 1936 por la dictadura. Vuestras familias y amigos os rinden honores»
Esclarecer los sucesos acaecido en Los Pozos de Caudé (Te) no es tarea fácil ni un trabajo de investigación que haya de dejarse a cualquiera. Porque averiguar los sucedido es muy complicado. Empecemos por el principio. Los ejecutores de los fusilamientos sin juicio no dejaron rastro escrito. Nadie encontró una lista de ejecutados ni nada por el estilo. Posteriormente los ejecutados se sacaron de los pozos y sin documentación alguna se llevaron al Valle de los Caídos. Constituyendo ahora una cosa parecida a lo que los cristianos llaman “las santas masas,” es decir, un conjunto de cuerpos (una masa) sin identificar. La primera tarea que debe realizar un investigador es saber cuantas personas se ejecutaron. Se parte de los testimonios orales, personas que oyeron los disparos y que apuntaron en un cuaderno “una raya por cada tiro” (1.005 rayas). Como puede comprenderse estos datos son de difícil sostén científico. En los fusilamientos se produce una descarga (no se puede identifica el número de disparos) y después el jefe del pelotón da un tiro de gracia a cada ejecutado, pero si falla dispara otro tiro. Por todo ello acercarnos al número de ejecutados así, es harto difícil y nada científico. Para saber el número de ejecutados, aproximadamente, hay que acudir a otras fuentes. Primero tenemos que saber cuantos pozos había y cuales eran sus dimensiones. Yo he visto dos pozos, pero ahora solamente hay uno. Pero pongamos que el que ha quedado recupera el espacio de los dos originales... Así pues, identificado el lugar, procede acudir a hacer un estudio hidrogeológico, esto es fundamental. Recientemente ha habido una contaminación en Concud por aguas residuales procedentes de un secadero de jamones que está muy, muy próximo a Los Pozos. Los resultados positivos nos indican que el agua circula por el subsuelos con gran facilidad. En segundo lugar hay que buscar a que profundidad se encuentra la capa freática. La capa o nivel freático es la superficie superior de un acuífero libre bajo tierra, donde la presión del agua es igual a la atmosférica y separa la zona saturada (llena de agua) de la zona no saturada. Con este dato podemos saber la profundidad del pozo, porque los pozos se hacían con la profundidad necesaria para que “manara” el agua. En Caudé, antes de la traída de agua a Teruel y drenar el acuífero, las casas tenían un pozo cuya agua llegaba casi al brocal. Con esto datos podemos calcular los metros cúbicos de capacidad que tenían Los Pozos. Un pozo con 80 metros de profundidad y 2 metros de diámetro dan una capacidad igual a 251 metros cúbicos. El volumen de masa de un hombre equivale a 0,08 metros cúbicos. En el pozo de estas características caben exactamente 3.141,625 hombres, lo que equivale a 3.141 personas completas. Pero si además se señala que los pozos se saturaron y se hicieron fusilamientos “en cunetas”, la cifra se nos dispara. No es factible, pues, aceptar unas cifras de fusilamientos que comprendieran entre el 15 y el 20% de la población, teniendo en cuenta que Teruel tenía (como mera referencia) en torno a los 25.000 habitantes.
Una vez bien hecha la medición con los consiguientes trabajos arqueológicos e hidrogeológicos sabremos la capacidad de Los Pozos. Entonces podemos aventurar una cifra. Pero esta cifra no será correcta si no acudimos a la información viva de los familiares de las personas allí fusiladas. A tal efecto en el monumento se han colocado 182 placas que representan a otros tantos fusilados y cuyo testimonio los han dado (ciertamente) los familiares, amigos o conocidos.
De momento tenemos una incertidumbre muy grande. Nos movemos entre los 1.005 fusilados que relata la tradición del pastor y las 182 placas que se han colocado en el monumento. A estas alturas (año 2026) es difícil que aparezcan más, al menos no muchas más, porque el tiempo es inexorable.
Todo el problema reside en querer ponerle una cifra. Un solo asesinado es ya indecente, lo haga quien lo haga.
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