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EL VELO Y LA IMPUREZA
Por Chusé María Cebrián Muñoz
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Cada 2 de febrero se conmemora la fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María a pesar de que ella era Virgen pura antes, en el parto y después del parto. Es una práctica ancestral de la religión judía que la católica no ha eliminado a pesar del dogma de la Inmaculada Virgen María. Las mujeres son impuras desde el momento en que tienen la primera regla en las tres religiones del libro. Por esta razón han estado siempre relegadas o marginadas del culto. Pero, la impureza, también alcanza a los hombres, al menos en la religión musulmana. El día antes de realizar un atentado un palestino, es decir, el día antes de inmolarse por su dios, se purifican bañándose de cuerpo entero. De esta manera no hay la menor duda de su viaje al paraíso. San Juan Bautista era el líder de una secta llamada los nazoreos (los elegidos) cuya misión era luchar contra la ocupación romana de Israel y el rito de inmersión en el Jordán era un acto de purificación antes de entrar en la lucha contra los invasores. Luego, esta ceremonia, se convirtió en el bautismo con el mismo significado de purificación y eliminación total de todos los pecados.
La Virgen María según el retrato que hace de ella san Anselmo y San Lucas era una mujer con la cabeza cubierta. No era una excepción, todas las mujeres iban cubiertas porque todas eran impuras. Esta práctica de cubrirse la cabeza ha evolucionado más en el cristianismo, sin embargo, determinadas congregaciones religiosas siguen manteniendo la cabeza cubierta y lo vemos con total normalidad. Una religiones evolucionan más que otras y eso es una evidencia. Los musulmanes son más atávicos. Sin embargo, en la religión católica, también ha costado mucho el dar determinados pasos.
El cubrirse la cabeza y el rostro las mujeres es un atavismo de las religiones del libro (musulmanes, judíos y cristianos). Las niñas musulmanas en el colegio van sin velo y empiezan a cubrirse la cabeza con la pubertad. El velo es un símbolo de impureza. Muchas personas recordarán la lucha de las mujeres españolas por entrar en la iglesia sin el velo que les cubría la cabeza. La práctica se eliminó tras el Concilio Vaticano II (que no lo prohibió pero sí permitió no llevarlo). En la iglesia, los hombres se colocaban separados de las mujeres en dos bancadas distintas hasta no hace mucho. Quien haya hecho una visita a las monjas de clausura (católicas) verá que todavía alguna se cubre el rostro con un velo. La Virgen María tuvo que purificarse después del parto (a pesar de ser pura). Las tres religiones han practicado este tema de la impureza en la mujer. Sin embargo, la religión musulmana mantiene este atavismo entre las mujeres con una segregación total en el culto. Recordar que las mujeres católicas, tampoco pueden celebrar el sacrificio de la misa por razones de “pureza”, es decir, de menstruación. Habrá que recordar que las religiones en lo que corresponde a sus órganos de gobierno no son demócratas y prevalece el principio de autoridad delegada por Dios.
TIPOS DE PAÑUELOS Y VELOS
Hiyab: El término más utilizado para el pañuelo que cubre el cabello, el cuello y el pecho, dejando la cara al descubierto. Es el estilo más común en Occidente y muchas zonas de mayoría musulmana.
Shayla: Un pañuelo largo y rectangular popular en la región del Golfo. Se envuelve alrededor de la cabeza y se sujeta con alfileres en los hombros.
Al-Amira: Un velo de dos piezas compuesto por una gorra ajustada (underscarf) y un pañuelo tipo bufanda en forma de tubo. Es cómodo y fácil de poner.
Khimar: Un velo en forma de capa que cubre el cabello, el cuello y los hombros, extendiéndose hasta la cintura.
Niqab: Un velo que cubre el rostro y se lleva junto con un pañuelo en la cabeza. Deja un espacio libre para los ojos, aunque puede acompañarse de un velo para los ojos.
Burka: La prenda que más oculta, cubriendo todo el cuerpo y la cara, frecuentemente con una malla en la zona de los ojos para visibilidad. Es común en Afganistán.
Chador: Una capa de cuerpo entero, común en Irán, que a menudo se usa sin sujetar con alfileres, cubriendo el cabello y la ropa.




