Pasamos por la plaza de San Juan de Teruel y allí estaba los de la trufa, resguardados bajo un porche, porque llovía. Cuánto nos falta por aprender en Teruel… Un producto tan emblemático como la trufa no puede ser vendido ni publicitado de una forma tan "grosera" como la que aquí vemos. Hay que gastarse algo de dinero en un local emblemático. Una presentación singular. Un protocolo adecuado. Una puesta en valor del producto adecuada a su calidad... Lo que vimos nos decepcionó.
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