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miércoles, 4 de febrero de 2026

Febrero2026/Miscelánea. LA PROVINCIA CUMPLIRÁ 200 AÑOS EN EL AÑO 2033

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LA PROVINCIA CUMPLIRÁ 200 AÑOS EN EL AÑO 2033

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Por Chusé María Cebrián Muñoz

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En el año 2033 la provincia de Teruel cumplirá 200 años. El Real Decreto del 30 de noviembre de 1833, impulsado por Javier de Burgos, Secretario de Estado de Fomento, estableció la actual división provincial de España, organizando el territorio en 49 provincias y 15 regiones históricas. Esta reforma buscó centralizar la administración, basándose en criterios racionales de población y geografía, y gran parte de ella sigue vigente. Aragón quedó, finalmente dividido en tres provincias. La provincia de Teruel con capital en Teruel y 10 partidos judiciales: Albarracín, Alcañiz, Aliaga, Calamocha, Castellote, Híjar, Montalbán, Mora de Rubielos, Teruel y Valderrobres. Actualmente se han reducido a tres los 10 partidos judiciales iniciales, sin embargo, y paradójicamente, la provincia ha vuelto a dividirse en 10 comarcas. El la división por provincias se respetaron los límites de los viejos reinos y se buscó un equilibrio poblacional. La población de la provincia de Huesca era de 223.995 habitantes. La provincia de Teruel con 214.341 habitantes. Zaragoza superaba a Huesca y Teruel en unos 100.000 habitantes. Las oblaciones de todas las provincias debían de oscilar entre los 1000.000 y los 400.000 habitantes En 1833, año en que se estableció la división provincial de España por Javier de Burgos, la provincia de Teruel contaba con una población de 214.341 habitantes. El censo de 1833 atribuye a la provincia 214.341 almas, distribuidas en 545 pueblos. Los censos de esta época (1857-1877) fueron los primeros en utilizar una metodología moderna y división provincial oficial. Según datos históricos, el censo de la provincia de Teruel del año 1877 registró una población de 135.309 habitantes. Este recuento formó parte de los primeros censos oficiales de la época, impulsados por la creación del Instituto Geográfico y Estadístico en 1873, representando aproximadamente el 10,01% de la población de Aragón en ese periodo. Las cifras de población de la época, aunque inferiores a los 135,309 habitantes registrados en el Atlas de Aragón, muestran una tendencia de emigración hacia las capitales más cercana al siglo XX, según se observa en la evolución de la población aragonesa.

La provincia quedó definida en dos áreas diferenciadas, las Serranías Turolense y El Bajo Aragón. Además, la capital de la provincia quedó en un extremo de la misma por lo que la vertebración del territorio fue siempre un problema hasta nuestros día que permanece irresoluto. Teruel tiene que resolver todavía esta bicefalia territorial.

Para comprender la provincia de Teruel conviene leer algunos libros muy significativos. Para empezar, previo a la división provincia, está la “Historia de la Economía Política de Aragón por Ignacio de Asso. A poco de la división provincial es manual obligatorio “El Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico(1845-50)” de Pascual Madoz. No menos importante y significativo fueron los escritos de Domingo Gascón y Guimbao que puso la provincia “en venta” aprovechando la desamortización de la minería. Aparte de los nomenclátor y estudios estadísticos, un libro clave es: “Tiempo de industria” de Antonio Peiró Arroyo. Nunca me cansaré de recomendar este libro que tiene la calve del por qué la provincia no dio el paso de la artesanía a la industria y, por qué la única banca privada “Garzarán” cerró por falta de ahorro popular.

Pero, si la población turolense emigró a otras tierras buscando nuevas oportunidades, habrá que preguntarse que pasó en Teruel en estos 200 años. En primer lugar como se vertebró el territorio. Es decir como se establecieron las comunicaciones, se instalaron los sistemas de producción y se repartió la población. De entrada, hay que decir que la provincia sigue sin estar vertebrada. ¡Duele! Pero así es. El eje vertebrador en el año 1833 era la ruta de la lana, conocido hoy como “Camino de los Pilones” por el que se evacuaba las manufacturas de la lana a Nápoles. Esta ruta debería haber comunicado Teruel con Calanda. La ruta de la lana, por cierto, la describe perfectamente Bernardino Gómez Miedes en la Historia del rey don Jaime de Aragón, cuando estando el rey de cacería en Albarracín tiene que desplazarse a Morella porque Blasco de Alagón ha tomado la plaza. Hace pocos años que se terminó de acondicionar esta ruta que ahora ya es obsoleta. La N-420 de Córdoba a Tarragona por Cuenca y Teruel debería haber unido Teruel con Alcañiz y, el ferrocarril inconcluso, tampoco la hizo por lo que la bicefalia provincial, Teruel-Alcañiz, vive de espaldas una con la otra. La provincia no estará bien comunicada hasta que no se construya una vía de gran capacidad entre Teruel y Alcañiz o viceversa. Así pues, no habiendo vías de comunicación internas, ni industria, el movimiento de la población fue “centrifugo” es decir, que la población emigró a la áreas periféricas del levante, norte y centro peninsular: Valencia, Castellón, Zaragoza o Madrid y Barcelona.

El hundimiento del mercado de la lana a partir de mediados del siglo XIX, hizo que creciera el sector agrario y se fortaleciéndose un sistema combinado de agricultura y ganadería, pero en el que la agricultura también es pobre, ya que a partir de los 1.000 metros de altitud, el ciclo vegetativo es muy corto pues va, de mayo a septiembre. La demanda de alimentos de las comunidades periféricas en la segunda mitad del siglo XX nos han dejado varias DO: Aceite, melocotón, jamón/paleta, ternasco de Aragón (IGP) y otras que están en marcha o en trámite como IGP: trufa, queso, azafrán, caviar, cerdo... La provincia es rica en minería pero, los tres minerales que han dado más mano de obra abundante, hierro, carbón y azufre, tienen sus minas cerradas. En las arcillas, dada la exploración mecánica, hace que la minería no aporte población significativa en mano de obra. El carbón como productor de energía ha sido sustituido por los aerogeneradores y las placas solares. La forma de instalar las energías alternativas es un tema que ha creado contestación social. Como señala Peiró, Teruel no pudo dar el salto de la artesanía al industria. Pervivieron algunos elementos esenciales como molinos, herrerías, batanes, saltos hidroeléctricos... todos desparecidos o en proceso de desaparición. Hay a principios del siglo XXI un ligero repunte en la inversión de las multinacionales en sectores estratégicos, básicamente energéticos. La provincia de Teruel por haber estado al margen de los procesos industriales y de las comunicaciones tiene importantes espacios naturales casi vírgenes. Muy atractivos para las poblaciones urbanas con deseo de esparcimiento en ámbitos rurales sin contaminar.

Resumiendo, la provincia de Teruel con su composición bicéfala (Alcañiz-Teruel), su peculiar estructura geográfica, su complicada red de comunicaciones y la marginación institucional que ha sufrido permanentemente lucha sin denuedo por abrirse paso en la sociedad del siglo XXI. A tal fin se han credo foros que estudian el problema de la despoblación y la forma de revertir o en todo caso evitar una deriva fatal hacia una desertización total. El problema de la desertización estriba en la mengua de servicios, por lo que se ha acuñado el lema: SER MENOS NO RESTA DERECHOS. A la DPT le compete liderar la marcha de la provincia hacia un futuro mejor.

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