ANTIGUAMENTE:
Durante la Inquisición y la literatura satírica de la época (por ejemplo, en Quevedo), se utilizaban estereotipos para diferenciar a los "cristianos viejos" de los conversos (cristianos nuevos, de origen judío o moro). Al decir "yo me visto por los pies", un cristiano viejo se reafirmaba a sí mismo como un hombre "de bien" o "cristiano puro", distanciándose de la supuesta "suciedad" o "inferioridad" que los prejuicios raciales y religiosos de la época atribuían falsamente a los moros o judíos.
Los judíos y los moros se vestían introduciendo la ropa por la cabeza, contrario a los cristianos que adoptaron el pantalón y se vestían por los pies.
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HOY DÍA:
Es un hombre que cumple lo que promete. Si dice que hará algo, puedes darlo por hecho. Es alguien cabal, responsable y que afronta las consecuencias de sus actos.
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