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sábado, 1 de diciembre de 2018

Diciembre2018/Miscelánea. OCHENTA POR OCHENTA ES LA MEDIDA DE LA DESPOBLACIÓN

OCHENTA POR OCHENTA
(80X80)
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Se trata de muchos pueblos de Teruel. Pero, tal vez, he sido un poco exagerado. La mayoría de los pueblos despoblados y en los que no ha habido ni un solo nacimiento desde hace 40 años, los factores suelen ser  de 30x80, 20x80 y, muy a menudo, 12x80. El multiplicando es el número de habitantes y, el multiplicador, la edad de la mayoría de ellos, es decir, los que resisten y no se han ido a una residencia de la tercera edad.
Si durante el día invernal el aspecto del pueblo es desolador, ni un alma por la calle, durante la noche la cosa es terrorífica. Cada casa es un castillo. Se cierra la puerta con dos vueltas de llave y se bajan las persianas. El ocasional transeúnte observará que tampoco hay coches en las calles y que un cierzo frío atraviesa el aliento y corta la cara.
Los ladrones pueden hacer su trabajo sin que nadie les importune y, desde luego, no se roba más porque las casas poco tienen de valor en su interior. Los dueños que viven fuera dejan para el pueblo los muebles y los electrodomésticos que desechan de la ciudad, así que, si roban… poca pérdida.
A veces paseo por uno de estos  pueblos y la sensación es desoladora. Si tienes algún percance, nadie te abrirá la puerta. Pero, los del interior, siempre dejan una rendrijica en la persiana para observar lo que pasa fuera. Es una observación secreta cuyo contenido, si lo hubiere, jamás será revelada: lo mejor es no meterte en problemas. Así que, al silencio sepulcral de la calle se une el silencio interior de unas gentes que se desentienden de todo cuanto les rodea. No quieren problemas.
El viento sigue soplando en la noche invernal y, el viajero, sale del lugar sin que nadie le haya abierto la puerta ni haya tenido contacto con ser humano alguno.
Es el desierto, es la despoblación, es el final del camino. A las fiestas del verano hay bullicio y los jóvenes dicen querer mucho a su pueblo. Pero, a media noche, para mediados de febrero los querría ver allí. ¡ A ver que tal!
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