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viernes, 12 de junio de 2026

Junio2026/Miscelánea. QUEDAN EN ÁFRICA (TODAVÍA) MIGRACIONES DE VERTEBRADOS Y EN EL RESTO DEL PLANETA SOLAMENTE, DE AVES Y PECES..

Fotografía tomada de Diario de Teruel
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 MIGRACIONES DE VERTEBRADOS, ENCIERROS Y TRASHUMANCIA

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Por Chusé María Cebrián Muñoz
El haber declarado esta práctica pecuaria en Guadalaviar, fiesta de interés turístico de Aragón es un acierto rotundo. Seguramente, si no existiera un a ciencia llamada antropología no conoceríamos el profundo significado del "encierro". En el siguiente texto trataremos de explicar porque es importante el "encierro" como eslabón perdido entre la migración y la trashumancia.
Los encierros de animales (el confinamiento en corrales o cercados) funcionaron como la herramienta técnica y el "eslabón perdido" en la transición de la migración salvaje a la trashumancia. No supusieron el fin del movimiento, sino el mecanismo para controlar, seleccionar y sincronizar los desplazamientos de los rebaños. El encierro rompió el ciclo de desplazamiento autónomo de la fauna salvaje, obligando a los animales a depender del ser humano para encontrar alimento. Los cercados permitieron la selección artificial, volviendo a las especies más dóciles, agrupables y aptas para caminatas dirigidas. Encerrar al ganado permitía acumular fuerzas, esquivar climas letales y unificar los partos. Así, todo el rebaño caminaba al mismo ritmo cuando iniciaba la ruta trashumante. Durante los meses de viaje, los encierros temporales (corrales de piedra o redes portátiles) protegían al ganado de depredadores en territorios desconocidos. Los corrales fijos se convirtieron en estaciones de paso obligatorias (puntos de esquileo, conteo o vacunación) que terminaron por dibujar los mapas e itinerarios fijos de las rutas trashumantes
Los pueblos originarios y comunidades tradicionales han basado su subsistencia (caza, pesca, pastoreo) en el seguimiento de los ciclos migratorios. La antropología analiza cómo estos desplazamientos estacionales dictan los calendarios rituales, la organización social y las técnicas de aprovechamiento de recursos.
La antropología medioambiental estudia cómo las alteraciones humanas en el ecosistema modifican las rutas migratorias de la fauna (aves, mamíferos, peces), generando impactos directos en la seguridad alimentaria y la identidad cultural de las comunidades humanas locales.
El paso de las migraciones salvajes a la trashumancia se logró mediante la domesticación animal durante la revolución neolítica. Este proceso transformó la caza de animales salvajes migratorios en el control guiado de rebaños domésticos. Los humanos primitivos eran nómadas y seguían las migraciones naturales de los animales para cazarlos. En el neolítico, el ser humano comenzó a controlar la reproducción y el territorio de especies como ovejas, cabras y vacas. Los pastores asimilaron los instintos migratorios biológicos de estos animales (buscar pastos verdes según la estación). El movimiento dejó de ser errático y se convirtió en la trashumancia: un viaje estacional e itinerante regulado por leyes, caminos fijos (cañadas reales) y derechos de pasto.
Dejamos aparte, en esta ocasión, la trashumancia del sistema Ibérico emisora ya muy estudiada, para tratar ésta otra del bajo Aragón, que es receptora de trashumancia y menos conocida en el sur de Aaragón.
Generalmente cuando se habla de la trashumancia en la provincia de Teruel, se suelen referir los autores a dos zonas específicas que van por un lado, al País Valenciano, y por el otro, a la sierra de Jaén. Las rutas de trashumancia en Teruel conectan la sierra turolense con los valles cálidos de invierno (Jaén, Valencia y Castellón). Las más destacadas son la trashumancia de reses bravas a Jaén (la más larga de España), las rutas ecuestres hacia el litoral valenciano y las sendas del Maestrazgo.
Sin embargo, hay otra zona de trashumancia en la provincia que no es emisora de ganados, sino receptora y que ocupa principalmente los valles de los ríos Martín y Guadalope y Matarraña. Para comprender como funcionan estas zonas hay que empezar por estudiar cómo se hace la trashumancia del Pirineo al valle. A tal efecto conviene estudiar la flecha que dibuja en el mapa el río Segre. El río Segre nace en el Pirineo francés (vertiente norte del pico del Segre, en Llo). Recorre unos 265 kilómetros atravesando Francia, Andorra (a través de su afluente el Valira) y España, donde pasa por la Cerdanya (Llívia, Puigcerdà), La Seu d'Urgell, Ponts, Balaguer y Lleida. Desemboca en el río Ebro, en Mequinenza. El Segre es la frontera histórica entre Cataluña y Aragón. Los andorranos hacían la trashumancia a través de la red de vías pecuarias y caminos ganaderos que conecta Andorra con las tierras bajas de Lleida sigue principalmente el curso del río Segre a su paso por el Alt Urgell. Esta vía histórica, conocida como el Camí Ramader, une el llano con las montañas y se utiliza desde la Edad Media para el desplazamiento estacional del ganado.
El trazado principal que utilizaban los rebaños bajaba desde los pastos de alta montaña en Andorra, siguiendo estos puntos de paso fundamental.
Bajada del Pirineo, en Andorra la Vella / Escaldes-Engordany estaba el punto de partida tradicional de los pastores andorranos. Desde La Seu d'Urgell, la vía desciende por el valle conectando con esta ciudad clave a orillas del río Segre. Luego el ganado proseguía su marcha hacia el sur a través de las comarcas del Alt Urgell y la Noguera, pasando por localidades como Organyà, Coll de Nargó y Artesa de Segre, siempre paralelos al cauce del río. Esta red desembocaba en los pastos de invierno de comarcas de la "terra baixa" como el Segrià, el Pla d'Urgell o Les Garrigues. Un punto determinante era el cruce del Ebro (Zaragoza). El paso clave se realizaba por la Cabañada Real de San Juan de la Peña o vías secundarias que cruzaban el río Ebro por puentes históricos como el de Zaragoza o mediante barcas de paso en localidades fluviales.
Ascenso al Pirineo, desde el llano aragonés, los pastores se dirigían hacia el noreste buscando Huesca o Lleida para conectar con la Cabañada Real de la Cerdaña o el eje del río Segre, ascendiendo finalmente por el Alt Urgell hasta entrar a Andorra.
Andorra (la nueva) Existe una leyenda fundacional histórica (Andorra la Vieja y Andorra la nueva) que une directamente a ambas localidades a través de la trashumancia. Según recoge la tradición popular y crónicas locales detalladas, el origen del nombre del municipio turolense proviene de unos pastores trashumantes originarios de Andorra la Vieja (Pirineos). La leyenda cuenta que estos pastores pirenaicos bajaron con sus rebaños hacia las tierras del Bajo Aragón buscando pastos de invierno. Llevaban consigo una imagen de San Macario. Al llegar a esta zona de Teruel, se obró la curación milagrosa de un niño enfermo del lugar. En agradecimiento al milagro y en honor a la procedencia de aquellos pastores, el asentamiento original adoptó el nombre de su tierra natal: Andorra. Debido a este relato, San Macario es el actual patrón de Andorra de Teruel, y su ermita (situada en el monte Piagordo) sigue siendo el centro espiritual y festivo más importante del municipio.
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