EL REINO DE ARAGÓN,VASALLO DE ROMA
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El reino de Aragón surgió tras la muerte del rey Sancho Garcés III "el Mayor" de Pamplona, quien dividió sus territorios entre sus hijos. El condado de Aragón le correspondió a Ramiro I, quien se convirtió en su primer rey y unificó el territorio con los condados de Sobrarbe y Ribagorza. El reino de Aragón nace formalmente en el año 1035. A Ramiro I de Aragón le sucedió su hijo, Sancho Ramírez. Sancho Ramírez reinó en Aragón desde el año 1063 hasta 1094. Durante su mandato, consolidó y expandió notablemente el reino, llegando a convertirse también en rey de Pamplona (Navarra) a partir de 1076.
VASALLO DEL PAPA
Sancho Ramírez se declaró vasallo del papa Alejandro II en el año 1068 para blindar internacionalmente el joven Reino de Aragón obtener legitimidad frente a otros reinos cristianos, y protegerse de las potencias musulmanas y cristianas vecinas. A cambio de la protección de la Santa Sede, el monarca aragonés asumió los siguientes compromisos: Se estableció el pago de un censo anual de quinientos mancusos de oro al Estado Pontificio. Impulsó la reforma gregoriana y, en 1071, sustituyó oficialmente en Aragón el rito hispano o mozárabe por la liturgia romana. Este vínculo diplomático afianzó su autoridad, lo que le permitió expandir sus dominios y ser proclamado rey de Pamplona tras el asesinato de Sancho IV en Peñalén en 1076.
EL MANCUSO DE ORO
El mancuso de oro fue la primera moneda de oro cristiana de la península ibérica, nacida a imitación del dinar andalusí. El término procede de la palabra árabe manqush, que significa "grabado" o "acuñado". Esta moneda desempeñó un papel crucial en la economía del joven Reino de Aragón y del resto de los estados cristianos del siglo XI: Su aparición reflejó un cambio de poder. Las riquezas acumuladas por las parias (tributos pagados por las taifas musulmanas) hicieron que el oro fluyera masivamente hacia el norte cristiano. Sancho Ramírez ordenó emitir de forma muy limitada unos exclusivos mancusos de oro en la ceca de Jaca hacia el año 1089. Eran piezas de oro claro (de unos 18 quilates) y un peso cercano a los 1,95 gramos. Estas piezas no se utilizaban para el mercado diario, sino para la alta política. Sancho Ramírez las usaba principalmente para pagar el censo anual de 500 mancusos de oro que había prometido al Papa tras declarar a Aragón vasallo de la Santa Sede. A diferencia de los modelos catalanes que imitaban la caligrafía árabe, el mancuso aragonés mostraba en su anverso la efigie del propio rey Sancho Ramírez y en su reverso el Árbol de la Vida (o de Sobrarbe), similar al diseño de sus populares monedas de plata (los dineros jaqueses). Tras el reinado de Sancho Ramírez, el Reino de Aragón dejó de acuñar oro propio de forma regular. Para las transacciones cotidianas se impuso el dinero jaqués (hecho de plata y cobre), y no se volverían a emitir monedas de oro en el territorio hasta varios siglos después, con los florines de Pedro IV en el siglo XIV.
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