La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón, conocidos como templarios, fue una influyente orden monástico-militar cristiana fundada hacia 1119 para proteger a los peregrinos en Tierra Santa. Destacaron por su disciplina, poder militar en las Cruzadas, y por crear un pionero sistema financiero en Europa. Fue fundada por Hugo de Payens y ocho compañeros en Jerusalén tras la Primera Cruzada para defender a los peregrinos. Combinaban votos religiosos (pobreza, castidad, obediencia) con la guerra santa. Eran reconocidos por su manto blanco con una cruz roja. Recibieron grandes donaciones y desarrollaron un sistema de "letras de cambio", convirtiéndose en los primeros banqueros de Europa. Tras perder Tierra Santa, el rey Felipe IV de Francia, envidioso de su riqueza, conspiró con el Papa Clemente V para acusarlos de herejía. En 1307 fueron arrestados y la orden fue disuelta oficialmente en 1312. El último gran maestre, Jacques de Molay, fue quemado en la hoguera en 1314.
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