Avelino
Hernández Lucas,
nació en Valdegueña, Soria en septiembre de 1944 y falleció en
Selva (Mallorca) el 22 de julio de 2003. Estudió Filosofía y
Letras, árabe y otras disciplinas en diferentes universidades
españolas.
En 1970, concienciado por la dictadura y la ausencia
de libertades , decide militar en la ORT. Es en esos años convulsos
cuando conoce a Teresa Ordinas, con la que compartió su vida de
destino y vocación itinerantes hasta el final de sus días. Lleva su
militancia a Cartagena, Andalucía, Barcelona y finalmente
Madrid.
Fue elegido miembro del Comité Central de la ORT.
Fue
detenido, torturado y condenado a prisión.
"Aún hay sol en las bardas" es un refrán español popularizado por Don Quijote, que significa que mientras haya vida y esperanza, aún es posible lograr lo que parece imposible, o que no se debe perder la esperanza, incluso cuando las circunstancias son difíciles. Se refiere a que no todo está perdido, porque mientras haya un "sol" (vida, oportunidad) brillando sobre las "bardas" (las cercas, los obstáculos), hay posibilidades de éxito.
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"Aún queda sol en las bardas: (Apuntes para pensar Castilla)" de Avelino Hernández, es una obra de artículos y relatos sobre la realidad social castellana. Conocí la obra de Avellino gracias a una sobrina suya que vino a trabajar al Colegio "La Arboleda" de Teruel. Me interesó su obra por la similitud de la problemática en todos los órdenes que hay entre Soria y Teruel. No en vano ambas provincias van unidas en el movimiento de la España Vaciada. AUN QUEDA SOL EN LAS BARDAS resume el espíritu de lucha de ambas provincias por sobrevivir.
Ha
construido una extensa y poderosa obra, con especial interés por el
relato juvenil –Una
vez había un pueblo,
1981; Silvestrito,
1986; La
boina (asesina) del contador de cuentos,
1988; Se
me escapó mi perro Canuto,
1989; Amigos,
1990; Eva
y Tania,
1990; Conspiración
en el Parque del Retiro,
1992; Y
Juan salió a luchar contra el telediario,
1994; El
Valle del Infierno,
1998; Aquel
niño y aquel viejo, 2002; Carol,
que veraneaba junto al mar,
2002–, la novela –La
historia de San Kildán,
1986; Campodelagua,
1990; El
día en que lloró Walt Whitman,
1994; Almirante
Montojo & Commodore Dewey,
1998; ¿No
oyes el canto de la paloma?,
1999; Los
hijos de Jonás,
2001; La
señora Lubomirska regresa a Polonia,
2003; Mientras
cenan con nosotros los amigos,
2005– y el libro de viajes –La
sierra del Alba,
1989; Viaje
a Serrada,
1992; Guía
de Soria,
1993; Myo
Cid en tierras de Soria,
2001; A
quien conmigo viene,
2006–.
Junto a otras piezas de difícil clasificación –Aún
queda sol en las bardas,
1984; El
Aquilinón,
1993; Cuerdas
y recuerdos en Sa Guerrería,
2001; La
rareza de los pájaros, 2008–,
hay una interminable lista de colaboraciones editoriales, volúmenes
colectivos, prólogos, traducciones, ensayos…