Cuando yo era un pequeño depredador, era muy común, que los zagales en el pueblo fuéramos a "escarzar" nidos. Trepábamos por el tronco del árbol y metíamos la mano en el nido, tocando así los huevos. Si acaso los notábamos calientes decíamos: "¡vamos a dejarlos que la pájara los está engorando!"
Antes de que el hombre dominara el fuego, ésta fue la primera sensación y efecto de tal experiencia; el hombre primitivo relacionó: CALOR con VIDA. El calor hacía que de ese cuerpo (huevo) aparentemente inerte, surgiera la vida. Este es el origen del animismo, dotar de vida a las cosas que nos rodean. Así pues, cuando el hombre domina el fuego, aprende a encender una hoguera, hace una simple traslación de lo que ha observado, ha experimentado en la naturaleza. Los árboles están sin hojas y sin frutos. La tierra está fría. Muchos animales no tienen crías en este periodo oscuro del año... Es preciso, pues, dar CALOR, dar VIDA. Para ello se encienden por las noches hogueras, para hacer que el calor caliente la tierra y traiga de nuevo la VIDA. Y efectivamente el rito, como todos los ritos, tiene su éxito, finalmente con el calor de las hogueras (supuesto) y con el calor del sol (real) a medida que avanza el invierno y llega la primavera, surge de improviso, la VIDA. Los árboles vuelven a reverdecer, los pájaros y los animales vuelven a reproducirse... el rito siempre tiene éxito, por eso forma parte inherente de todas las religiones.
Pasados los siglos, las religiones reinterpretan estos ritos. Aparecen dos principios, el BEIN y el MAL. Los ángeles y los demonios. Particularmente nuestra cultura judeocristiana elabora una teoría que sitúa y representa el mal, con el diablo y, el fuego, como purificador de nuestros actos más perversos. Al diablo se le asocia con el fuego y, el infierno es, una hoguera y el lugar donde se purgan nuestros pecados. Son innumerables los cuadros pictóricos y las representaciones dramáticas de las almas (animas del purgatorio-infierno) penando y purificándose en el purgatorio (fase temporal) y luego en el infierno (eternidad). La Inquisición purificaba los libros quemándolos, etc., etc. La religión, como ideología que es, pervierte los primitivos sentimientos y las experiencias humanas de forma interesada.
Hoy día, las representaciones que se realizan en nuestros pueblos con hogueras, diablos y reparto de caramelos son representaciones ideologizadas desde la perspectiva de la religión que sustituyó el animismo. Se ha perdido su sentido primigenio del fuego, de la calor como fuente de vida. Dice un soneto anónimo: "Que por mayo era por mayo/ cuando hace la calor/ cuando los trigos encañan/ y están los campos en flor./ Cuando canta la calandria/ y responde el ruiseñor/ cuando los enamorados/ van a rendir al amor."
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Hoguera de San Julián en Teruel
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Ángel bueno y ángel malo nacen de un tronco común que es la conducta humana.
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Montando la carpa de San Julián bajo el viaducto
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