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jueves, 2 de julio de 2020

Julio2020/Miscelánea. LA REVOLUCIÓN LIBERTARIA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA EN LA PROVINCIA DE TERUEL DESTROZÓ UN VALIOSÍSIMO PATRIMONIO ARTÍSTICO DE INCALCULABLE VALOR.

ALZAMIENTO, REVOLUCIÓN Y GUERRA CIVIL EN LA PROVINCIA DE TERUEL
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El Alzamiento de Franco del 18 de julio de 1936 fue la escusa perfecta para que la II República y el PSOE en estos momentos plenamente entregados a la ideología estalinista por un lado, y los anarquistas por el otro, iniciaran una revolución de corte romántico. Las revoluciones románticas tienen como finalidad hacer tabla rasa con todo lo anterior: personas, cultura, religión, etc. Para finalmente sobre esas “cenizas” construir la sociedad socialista: libre, justa e "inmaculada".
La mitad de Aragón y la mayor parte de la provincia de Teruel tuvo la mala fortuna de probar esta “medicina”. Así, cuando las tropas revolucionarias entraban en un pueblo se hacía la siguiente faena. Se quemaban los archivos notariales y parroquiales. Se quemaba la iglesia y las ermitas y se convertían en almacenes para la comuna. Se fusilaba al cura, alcalde, a los ricos y a todos los afectos al alzamiento de Franco. Se colectivizaban las tierras y un comité revolucionario se encargaba de la administración de todos los bienes del pueblo y de la emisión de papel moneda o de bonos muchas veces en especie (“vale por un porvo con la Juana”).
Yo, que he visitado la mayor parte de las iglesias de la provincia de Teruel he tenido la oportunidad de comprobar la magnitud del desastre. Vírgenes románicas o góticas de incalculable valor artístico y monetario eran destrozadas sin compasión. A veces con un martillazo en la cara otras, si eran de madera, se partían con una astral. Ejemplo de estos dos casos son la Virgen de la Vega en Alcalá de la Selva y la Virgen del Castillo en Corbalán. En algún caso la pieza religiosa se salvaba si algún vecino la escondía enterrándola bajo tierra. Una simple máquina de escribir era suficiente motivo para ser fusilado. Mi padre, que pasó la guerra con los republicanos siendo Guardia de Asalto en Barcelona y que fue traído a Teruel para dicha Batalla, tuvo la máquina de escribir enterrada en la cuadra durante toda la guerra.
Pero, acabada la guerra hubo que recomponer en la medida de lo posible tanto destrozo. Para el lector que quiera informarse adecuadamente, además de viajar a cada uno de los pueblos ocupados por la II República puede hacerse con un ejemplar del libro INVENTARIO ARTÍSTICO DE TERUEL Y SU PROVINCIA, idea nacida en el IET, fue mandado imprimir por el Ministerio de Educación y Ciencia y dirigido por Santiago Sebastián y otros colaboradores.
Por su parte la DPT que acogió con entusiasmo la idea del inventario, encargó a López Segura la realización de un archivo fotográfico de los elementos patrimoniales y artísticos de la provincia. Este archivo está ahora a disposición del público en el IET.
Aunque la historia de los expolios en la provincia es grande, en algunas ocasiones hay que echar mano de fotógrafos catalanes o del turolense Juan Cabré (vendió buena parte del patrimonio turolense). Sin las fotografías de Cabré no se conocería como era, por ejemplo, la Virgen de la Araña de Bordón. Pieza gótica desaparecida en la revolución socialista iniciada en julio de 1936.
En fin una historia dramática propia de bárbaros.
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