El acto se ha celebrado en la iglesia catedral de Teruel hoy, 29 de mayo, a las 20:00 horas
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EL PROGRAMA
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LOS SIETE ACTOS
I
Al
principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y
vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el
espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios:
«Exista la luz». Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena.
Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y
a la tiniebla llamó «noche». Pasó una tarde, pasó una mañana:
el día primero.
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II
Y
dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas
de aguas». E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo
del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue.
Llamó Dios al firmamento «cielo». Pasó una tarde, pasó una
mañana: el día segundo.
III
Dijo
Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y
que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra»,
y a la masa de las aguas llamó «mar». Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que
engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su
especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue. La tierra
brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y
árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio
Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día
tercero.
IV
Dijo
Dios: «Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el
día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y
sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre
la tierra». Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la
lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la
noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para
iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la
luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó
una mañana: el día cuarto.
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V
Dijo
Dios: «Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros
sobre la tierra frente al firmamento del cielo». Y creó Dios los
grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las
aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según
sus especies. Y vio Dios que era bueno. Luego los bendijo Dios,
diciendo: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y
que las aves se multipliquen en la tierra». Pasó una tarde, pasó
una mañana: el día quinto
***VI
Dijo
Dios: «Produzca la tierra seres vivientes según sus especies:
ganados, reptiles y fieras según sus especies». Y así fue. E hizo
Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies
y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Dijo
Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine
los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de
la tierra». Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad
los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se
mueven sobre la tierra». Y dijo Dios: «Mirad, os entrego todas las
hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y
todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de
alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras
de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la
tierra y a todo ser que respira». Y así fue. Vio Dios todo lo que
había hecho, y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el
día sexto.
***
VII
VII
Así
quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo. Y habiendo
concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día
séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día
séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que
Dios había hecho cuando creó.


