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martes, 16 de abril de 2013

Abril2013/Miscelánea. VIVEROS DANIEL MARTÍNEZ

LA CIUDAD LABORIOSA
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Desde la formación de la villa de Teruel se ha tenido conciencia de las condiciones orográficas y climáticas de Teruel y su Comunidad de Aldeas. En un entorno de los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, el ciclo vegetativo, naturalmente, es corto. Por todo ello se preguntó el turolense, qué hacer durante el largo invierno. La respuesta fue acertada: manufacturas. Las familias turolenses contrataban en septiembre la tarea para el invierno. Durante todo ese tiempo de días cortos y noches largas en el entorno del hogar, se trabajaba en multitud de tareas que tenían salida en el mercado levantino, sobre todo: trapos, tintes, barraganes, bayetas, bucardos, cordellates, cobertores, cubrecamas, devantales, estameñas, estambrados, gaboncillos, lienzos, mantas, rajas, rasillas, paños velartes, sarjas, servilletas, sombreros, tapetes, terlices, valones, varados, alpargatas, cordelería, sogas, yeso, martinetes, albardas, bolsos, botos, correeros, curtidores, guanteros, pellejeros, zapateros, zurradores, albañiles, canteros, carpinteros, cuberos, escultores, torneros, alfareros, cántaros, tejas, agujas, caldereros, carderos, cerrajeros, coraceros, cuchilleros, doradores, escopeteros, herradores, herreros, lanceros, plateros, sarrateros, imprenteros, cereros, chocolateros y jaboneros. (A. Peiro). Como los tiempos han cambiado y la manufactura desparecido, el turolense ve llegar el buen tiempo de abril y, sin embargo, el lento movimiento de la naturaleza que hasta el 30 de abril cumplido no estará en su apogeo. Esto tiene una solución, bajarse a los viveros de Daniel Martínez y comprar ya la flor abierta. Con unos pocos euros se pone uno el jardín como si ya fuera mitad de mayo. Con esta “operación maceta” le hemos ganado un mes a esta naturaleza turolense, de primaveras tan frescas.
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