Se trata del muro que sujeta la costanilla del Dean Buj. El Dean Buj no dejó nada escrito, sin embargo, sí dejó memoria oral de su saber, de su perspicacia y de su intuición, en definitiva, de su inteligencia. Si viviera o observara lo que sucede con determinadas obras públicas a buen seguro que sus comentarios darían en el "clavo". Cuando algo se ha hecho mal, sus consecuencias aparecen en el tiempo. En este caso, en poco tiempo. Hay un dicho que dice: "Tente, mientras cobro". Pues, todavía vive, el que hizo un buen número de "desaguisados" en Teruel. Diremos: Plaza Domingo Gascón, plaza del Torico, glorieta de Galán y Castillo y paseo del Óvalo. En fin, un reguero de desastres. ¡Qué el Señor se lo demande!
Y, menos mal que está Kataché!!!
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