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miércoles, 2 de enero de 2013

Enero2013/Miscelánea. FELIZ AÑO NUEVO.

EL ÁRBOL DE LA VIDA
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Pasan días, forjan meses, caen los años desde el árbol de la vida hasta la aldea. Cambian los calendarios sus estampas. Permanecen ajadas las paredes. Bailan las cardelinas en la imprenta. Todo cambia, todo permanece: la trucha, el barbo y el cangrejo. La sombra del ciprés, la boca de la gárgola y el nido del gorrión bajo la teja. Mueren los hombres  cuajando la rutina de los días. Los ocasos se nutren de ojos nuevos. Ventila el cierzo, el humo de la hoguera. Corta las esquinas el frío invierno. Curte el espartero el carasol de nubes. Hunde la reja el arado bajo la tierra húmeda. Hay desolación en las miradas. Nos acosa la duda. ¿Cambiar o permanecer? ¡Permanecer, siempre! Mirar al frente. Huir de la rutina, pintar en el paisaje el gozo de  los días. Pasar la noche vieja peinando las estrellas. Beber del dulce vino de la vida. Amar el cóncavo solaz de las esposas. Reír en el solsticio a mandíbula abierta y compulsiva. Dejar vagar el alma por el azul Xiloca. Convocar a las huestes en La Canal de Celfa. Leer los viejos libros junto al fuego. ¡Permanecer! Recorrer el Matarraña en vuelo libre para ver el milagro de la piedra y el agua. Pasan los días... vuelan  los siglos con vértigo de estrella. Lenguas de bronce desde los campanarios anuncian nuevas horas. Reposa el agua en las lagunas, sus lágrimas de invierno. El fuego y el tambor anuncian vida. Quema la vieja, leña vieja, y con la cáscara de nuez hace barquitos de vela. Del pasado al presente no hay ni un instante. Es un todo continuo con la duda.    
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