DICCIONARIO CHURRO
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MOQUERO, MOQUERO DE FARDO, MOSQUERO, FARDEL Y MANTELLINA
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El "moquero" o "mocador" hace referencia en Teruel al pañuelo de bolsillo, de cuello o de fardo.
El moquero de fardo es un pañuelo tradicional de gran tamaño, caracterizado históricamente por su diseño de cuadros oscuros (habitualmente marrones y negros, o azules y negros) y su tejido resistente de algodón. Su función principal era servir de "maleta" o fardo. Se colocaban objetos, ropa, herramientas o alimentos en el centro, se anudaban las esquinas opuestas de forma prieta y con las otras dos se hacía un nudo más holgado para usarlo como asa. Era el equipaje típico de los jornaleros, pastores y trabajadores del campo cuando se desplazaban.
El "mosquero" —con 's'— en Teruel, hace alusión histórica a los descansaderos donde paraba el ganado trashumante para resguardarse de las moscas, origen de topónimos de la provincia como el municipio de Mosqueruela.
El fardel es un saco, talega o hatillo que utilizaban los pastores, agricultores y caminantes para transportar sus alimentos u objetos personales.
Un fardel es un producto elaborado con una mezcla picada de hígado de cerdo, carne magra (panceta o cabezada), ajo, perejil, huevo y pan rallado. El toque único que lo diferencia de otros embutidos de matanza se lo da su aderezo con especias como la canela y el clavo molido. Toda esa masa se moldea en forma de una bola grande (similar a una albóndiga grande o un filete ruso) y se envuelve en la mantellina, que es una membrana fina de grasa que recubre el estómago del cerdo. Esta grasa exterior es clave porque se derrite al cocinarlo, manteniendo el interior increíblemente jugoso.
La mantellina, en la matanza del cerdo en Teruel, la mantellina (también conocida técnicamente como redaño, crepineta o manto) es la membrana fina, elástica y veteada de grasa que recubre el estómago del animal.
La mantellina es una prenda de abrigo y de respeto que usaban las mujeres para cubrirse la cabeza y los hombros, principalmente para ir a la iglesia, a misa o en procesiones. Las de diario o de luto solían ser de tejidos más bastos y oscuros, como el paño de lana negro. Las de fiesta o de mudar de las mujeres acomodadas se confeccionaban en tejidos nobles como el terciopelo, la seda o el raso, a menudo ribeteadas con terciopelo negro, azabache o flecos.
